| Crisis estructural en la comunicación política ciudadana |
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| CV - Textos |
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Alejandro Chávez Rodríguez Texto elaborado durante la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación Facultad de Ciencias Humanas Universidad Autónoma de Baja California 1999-2004
CRÍSIS ESTRUCTURAL EN LA COMUNICACIÓN POLÍTICA CIUDADANA PRIMERA PARTE: EL PANORAMA Por Alejandro Chávez Rodríguez ¿Existe la libertad de expresión en México? ¡Sin duda! Así lo confirman los hechos de los últimos años, y especialmente, aquellos después de la alternancia política-más no transición- en el poder ejecutivo federal. Manifestaciones ciudadanas (pequeñas o medianas en su mayoría) a lo largo de México, grupos de campesinos machete en mano que avanzan sobre la Capital (controlados pero no reprimidos), sindicatos que invaden el Congreso de la Unión y el Senado, constanes manifestaciones públicas de partidos políticos y de sus grupos internos, una prensa tan feroz que ha perturbado la tranquilidad y el genio del presidente mexicano, la existencia de Proceso, La Jornada, El Reforma, Revista Milenio, Letras Libres, poder leer diariamente a Carlos Ramírez y a Germán Dehesa, ver y escuchar a Adal Ramones, a Ricardo Rocha, al noticiario de CNI canal 40, Big Brother, que Onésimo Cepeda pueda hablar en público... son irrefutables pruebas de que en México existe suficiente respeto hacia la libertad de expresión como para acertar que esta verdaderamente existe. Actualmente sobrevive entre dificultades, se alimenta de los cambios sociales y se ejercita en todos los distintos campos de la sociedad, no únicamente en los medios masivos de comunicación. Estos mismos ejemplos ilustran lo difícil de esta lucha y las cadenas que todavía venimos cargando como sociedad, siendo las más pesadas aquellas que facilitan que un grupo minoritario imponga su criterio sobre todos los demás sin siquiera considerarlo mínimamente, la cadena del silencio e indiferencia que ha contagiado al resto de la sociedad, que poco a poco, la ha vuelto insensible no sólo a los problemas de los demás sino también a los de ella misma. La cadena que está obligando a buscar un camino muy distinto, una vía nueva alterna para la comunicación. Las ejemplificaciones hacen recordar entre otras cosas, lo difícil que ha sido llegar a esta parte del camino, y lo difícil que está siendo permanecer en la ruta que la vivencia de nuestra propia libertad define. Así como es visible que prevalece la libertad de expresión, no hay duda que existen grupos de poder, intereses políticos e ideológicos, actitudes, vicios y costumbres socialmente arraigadas entre la población y sus dirigentes que la atacan, reducen y malinterpretan. En el fondo, es el miedo a la libertad que Erich Fromm denuncia y explica en su conocida obra. La historia moderna nos dice que esto siempre va a existir, incluso en los estados de mayor tradición democrática (democracias no ideales pero evidentemente óptima a pesar de sus limitantes) como son Estados Unidos y Francia, porque todo el tiempo habrá quien se quiera hacer escuchar más que los demás mientras interrumpe al otro, alguien que quiera reducir el derecho de éste a hablar, y aún antes, su derecho a ser escuchado por la sociedad a la que pertenece y el Estado que los representa. La actual crisis estructural en la comunicación política ciudadana -que sólo es posible con la existencia de la libertad de expresión- no es algún momento, endémica de nuestro país. Lo ocurrido en Francia con motivo de las elecciones presidenciales pasadas debería irnos alertando de la gravedad de la situación, no obstante, una vez más, los mexicanos hemos optado por el autismo (visto aquí por algunos como autodeterminación, soberanía, libertad y evidencia inequivoca de que cómo México no hay dos). Ni académicos, politólogos, sociólogos, religiosos, expertos ni mucho menos los políticos e intelectuales que dedican su vida entera a analizar al mundo social en avanzados centros de investigación, iglesias y en oficinas gubernamentales hechas para el servicio a la comunidad intuyeron el cambio social ya existente más no expresado en la sociedad francesa. Tampoco las empresas encuestadoras encontraron algún dato revelador con anterioridad a lo que muchos consideran el final de la quinta república. Ni qué decir de los medios, los cuales como siempre, se dedicaron a seguir su propia corriente reflejo en mayor parte, de todos los anteriormente citados, agregando por supuesto a los empresarios. Fue hasta terminada la primera jornada electoral en abril, cuando todo mundo abrió los ojos con terror, estupefactos del terrible espanto de descubrirse a la orilla de un abismo que separa hasta hoy al
conjunto de la comunidad de la élite política, periódistica e intelectual. La diferencia es que hoy su existencia es incuestionable. La disfuncionalidad prevaleciente y creciente en los sectores de la sociedad que deberían representar, hablar y escuchar a la ciduadanía está orillando a ésta a una situación de caos, y pronto, los estragos de la ignorancia de este fenómeno podría sorprendernos tal como en Europa sucede hoy. Sindicatos, partidos políticos, iglesias y medios poco están haciendo para en verdad hacer valer la libertad de expresión, la cual se logra defendiendola no solamente cuando nuestra libertad es atacada, sino también -y especialmente- cuando la libertad del otro se ve en peligro. Esto quiere decir que la indiferencia palpable de estos grupos por el sentir y pensar de los ciudadanos les sería aberrante, porque obviamente la despreocupación por la defensa de la libre expresión de los otros (lo que incluye el derecho a ser escuchados), significaría la negación del derecho a su propia libertad. 1. Los partidos políticos en México a pesar de tener muy mala reputación entre la población, desde la decada pasada han optado por ignorar a la mayoría de la sociedad, y ésta por efecto consiguiente, ha decidido ignorarlos y olvidarlos. Desde la mitad de la década pasada el porcentaje de votantes con respecto al total de los ciduadanos (y no del padrón electoral) ha ido en descenso, con pasos abrumadores en varias ocasiones. En las elecciones presidenciales de 1994 se implantó una marca sin precedentes de participación política ciudadana en las urnas como organizadores y votantes, empero, para el año 2000 el índice de votantes descendió abruptamente al igual que el registro de ciudadanos en los patrones de partidos políticos, a pesar de que estos dicen haberse abierto a la democracia como nunca antes. 2. Los medios de comunicación todavía no aprenden a escuchar el sentir de la gente e interpretar su conducta actual. Mucho menos ha mostrado un interés auténtico y digno para lo sociedad a la que pertenecen y deberían servir, todas sus intenciones no parecen ir más allá del rating y del lucro. Las conclusiones a las que llegan, lo que expresan cuando dicen manifestar lo que la sociedad siente es en el mejor de los casos, un lindo cuento. Hace poco, recordando lo que todo mundo llamó el "martes negro" de Fox (mayo 23 de 2002), Sergio Sarmiento analizaba como los medios habían coincidido todos en condenar la actitud del candidato presidencial albiazul, seguros de que el enorme resto de la sociedad pensaba como ellos, pronosticaron la futura derrota de la "Alianza por el Cambio" en las elecciones. Más tarde, todos los estudios serios y confiables de medición de la opinión pública señalaron cómo a partir de esta fecha la popularidad de Fox entre la población votante repuntó de tal manera que llegaría fludac a ganar la presidencia. Nuevamente, los medios se habían equivocado más que en sus predicciones, en la soberbia de su actuar. Hasta la fecha, desconozco medio alguno que haya aceptado su error en aquella ocasión. 3. Los sindicatos más importantes en volumen y fuerza política son más que nunca, organizaciones delictivas que mercan con los ingresos de sus propios agremiados y los privilegios que el Estado les concede en un eterno contubernio. Tradicionalmente partes fudamentales de la estructura política priísta -marcada por ser antidemocrática y corrupta- hoy estos sindicatos poco han cambiado y siguen siendo una carga inútil y negativa para los trabajadores mexicanos que realmente desean progresar y ver en los sindicatos la defensa de sus intereses. Hoy, con el PRI fuera de los Pinos y sin una posición clara hacia el gobierno, poco hacen por cambiar su conducta para conocer las necesidades de sus agremiados quienes poco pueden hacer contra esta alianza mafiosa sindicato-gobierno. 4. La Iglesia Católica en México cada vez pierde más adeptos debido a que su discurso no toca tierra con la realidad social de sus seguidores. Cada año aumenta más el número de personas que abandonan la todavía religión imperante en México para integrarse a otros grupos religiosos con los cuales se sienten más identificados. Sin embargo, tienen todos en común que poco hacen para convertirse en una poderosa voz ante una sociedad y un gobierno que sólo escucha al que más poder y ruido hace, no al que más lo necesita. Lo ocurrido hace dos semanas en el municipio de Ecatepec, comprueba nuevamente que para
un sector importante de la Iglesia, lo que sus fieles opinen y manifiesten poco les importa. Ellos están ahí para callar y obedecer, y en el mejor de los casos, dar las gracias (conforme a lo expresado por el Obispo de dicho municipio, Onésimo Cepeda). Al final de cuentas, el afectado sigue siendo el ciudadano mexicano que no encuentra medios para comunicar - más que únicamente manifestar- sus ideas a la comunidad y al Estado. 5. La sociedades de estudiantes.... ¿quién puede afirmar que en la actualidad las sociedades de estudiantes respresentan un grupo importante en la sociedad? Es decir, la importancia de su existencia sigue siendo tan trascendente como en los 60´s pero su actual devenir poco influye en la clase política local o federal. Sus logros junto con los de los académicos, en la mayoría de los casos, han sido magros y sus beneficios reducidos casi exclusivamente para las comunidades universitarias. Poco hacen para ser una fuerza política legítima e influyente en la sociedad, cuando la verdad es que deberían serlo. Esto en realidad no se reduce a las aulas de educación superior: quienes más participaron en las manifestaciones políticas en contra de la ultra-derecha franca encarnada en Le Pen, fueron precisamente jovenes del liceo, quienes no pueden todavía votar, pero quienes con su iniciativa y súbito interés político, se hicieron ver en todo el mundo. No basta con que exista libertad de expresión y se defienda a ésta enarbolando banderas y permaneciendo al grito de guerra, si no cambiamos rápidamente la presente infuncionalidad en estos sectores de nuestra sociedad dentro de poco viviremos una revolucionaria sorpresa, con cambios imposibles de predecir. Son pocos los periodistas y académicos que se han percatado de ellos, por lo que no sorprenderá que muchos sean los deslumbrados o asustados cuando la sociedad ignorada encuentre medios alternativos eficientes de comunicación, o elija la violencia política como única alternativa.
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